Y así sin más apareces de la nada y vienes y me robas alguna que otra sonrisa, y las ganas de coger impulso para volver a tirarme a la piscina. Pero esta vez me pondré primero el flotador salvavidas por posibles daños, me pensaré el tipo de salto que hago y antes comprobare que tipo de agua te gusta y si te atreves a saltar tú también. De momento seguiré nadando en estos mares y estas aguas turbias, en busca de calma y tranquilidad.
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