Me siento tonta, estúpida y gilipollas, engañada y
dolida. Tú que precisamente tanto tenías en cuenta que no te juzgara, que
decías que era increíble, que me merecía lo mejor, y que ibas a
mejorar por mí. Tú que llegaste de la nada y conseguiste ganarte mi confianza.
Quién me iba a decir que tú ibas a crearme más desconfianza frente el amor, el
que estaba derrumbando muros y devolviéndome la ilusión. Gracias.
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